Conocíamos hace algunos días, algunas de las virtudes, beneficios y propiedades que poseían en rasgos generales todos los tés. Incluso, vimos las diferencias existentes entre tisanas e infusiones, y la mejor forma de prepararlas.
Sin embargo, hoy nos vamos a ocupar de otra cuestión muy interesante, la cual nos ayudará, asimismo, a conocer un poco más acerca de esta clásica pero conocidísima bebida, distinguiendo las diferentes sustancias que podemos encontrar en una taza de té.
En primer lugar, y como sustancia fundamental, encontramos la catequina, siendo, más de la mitad de su contenido total, galato epigalocatequina (EGCG). Posee propiedades antioxidantes 20 veces más potentes que las de la vitamina C.
Luego, encontramos la rubigenina, un flavonoide complejo que se genera cuando las hojas de té fermentan y se ennegrecen, al igual que la flavina.
En cuarto lugar, tendríamos la cafeína, un estimulante ligero presente también en el té. No en vano, aproximadamente una taza de 200 ml, contiene una media de 40 mg de cafeína.
Y, finalmente, el tanino, un tipo de flavonoide que da un aroma y sabor amargo, y que presenta, a su vez, diversas propiedades tanto antioxidantes como astringentes.






