Feb
27
Posted on 27-02-2008
Filed Under (Actualidad, Estrés, Paz interior, Test) by Zamorán on 27-02-2008

enojo.jpg A veces, aunque tengamos la intención de vivir tranquilamente, ejercitándonos y comiendo sano, puede aparecer algo en nuestra vida que nos provoca enojo. Todos sabemos lo que es sentir eso, “el hervir de la sangre”, la impotencia y la convicción de que el otro comete una injusticia. Puede durar minutos, horas o podemos vivir en una montaña rusa de irritabilidad.

Según la Terapia Cognitiva Conductual (TCC), todas las emociones son la consecuencia de los pensamientos. La interpretación de los hechos, es la que provoca nuestros sentimientos, y no el hecho en sí.

Sentirse irritable, implica que hay algo que nos preocupa y que se está escapando de control. Cuando nos damos cuenta que perdemos los estribos es momento de hacernos una pregunta ¿qué está pasando en nuestra vida?. Si revisamos los hechos recientes, generalmente podremos descubrir qué es lo que nos preocupa.

No se trata de volverme un ser insensible, que no sienta enojo por la guerra y por las injusticias que a diario veo en el mundo. No, se trata de salir de la tendencia de estallar impulsivamente, porque ese estado siempre se vuelve en nuestra contra. A veces, es cuestión de conveniencia, simplemente no nos conviene irritarnos. Las consecuencias de nuestro estallido nos pueden traer más problemas que el asunto de origen.

La TCC propone varios ejercicios para alejarnos del estado de irritabilidad. Uno es evaluar cuándo es productiva nuestra irritación y cuándo no lo es. Es decir, cuándo es útil y me beneficia, y cuándo es inútil y me destruye. Sea cual sea el ejercicio que se lleve a cabo, es recomendable evaluar que tan propensos somos a irritarnos, es decir, nuestro Coeficiente de Irritabilidad. El Dr. Raymond W. Novaco, del Programa de Ecología Social de la Universidad de California, Irving desarrolló una escala de ochenta ítems, para medir dicho coeficiente de de irritabilidad.

Si tuviéramos un coeficiente del día de hoy, nos ejercitamos para controlar la ira y luego volvemos a medir nuestro índice, podremos comprobar nuestro avance en ganar la batalla y a cada día, perder menos los estribos. Imagino que con menos gente en la calle, que le ande hirviendo la sangre, el mundo sería mejor. Al menos, con menos arranques, cada uno viviría más en paz.

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Dic
18
Posted on 18-12-2007
Filed Under (Ansiedad, Fobia social, Personalidad, Problemas de Salud, Pánico, Test) by Christian Perez on 18-12-2007

La Universidad de Illinois llevó a cabo hace unos años, un interesante y completo test, para ayudar a aquellas personas que lo deseen, a conocer su nivel de ansiedad.

Si lo deseas, puedes coger papel y lápiz, pero sólo para contar aquellas en la que opinas de forma positiva. Al final de este test tendrás una lista con los datos a contar:

- Es difícil que me canse.

- Tengo ataques de náuseas.

- No me creo más nervioso que los demás.

- Tengo fortísimos dolores de cabeza.

- Cuando trabajo estoy muy tenso.

- No logro concentrarme en una sola cosa.

- El trabajo y el dinero me dan grandes preocupaciones.

- Habitualmente, cuando trato de hacer algo, me tiemblan las manos.

- No me preocupo demasiado por lo que les pasa a los demás.

- Sufro diarrea, al menos una vez al mes.

- Siempre pienso en posibles desgracias.

- Nunca me enfado por nada.

- Frecuentemente tengo miedo de enfadarme.

- Tengo pesadillas cada dos o tres noches.

- Tengo usualmente las manos y los pies calientes.

- Transpiro fácilmente, aún cuando hace frío.

- Generalmente, cuando estoy enfadado, transpiro mucho.

- Es rarísimo que tenga palpitaciones o me falte la respiración.

- Casi siempre tengo hambre.

- No es habitual que sufra de estreñimiento.

- Sufro de molestias estomacales.

- Pierdo el sueño si estoy preocupado.

- Me sobresalto cuando duermo.

- A veces sueño con cosas que me atormentan.

- Me molesto fácilmente.

- Soy demasiado sensible a los problemas ajenos.

- Me preocupo por cualquier cosa.

- Me gustaría estar sereno, como parece estar el resto de la gente.

- Habitualmente permanezco calmado.

- Lloro muy fácilmente.

- Estoy todo el tiempo ansioso.

- Generalmente estoy sereno.

- Me pone muy nervioso esperar.

- A veces estoy demasiado impaciente y no puedo permanecer quieto durante largo tiempo.

- La excitación me da insomnio.

- Creo que las dificultades que debo enfrentar son muchas e imposibles de resolver.

- Me preocupan cosas que no valen la pena.

- En comparación con mis amigos, creo que tengo pocos miedos.

- A veces he sentido miedo de cosas y personas que no podrían haberme hecho daño.

- Hay días en los que me siento un inútil.

- Me es difícil concentrarme en el trabajo.

- Pongo demasiada atención en mi.

- Tiendo a tomarme seriamente todo.

- Soy una persona hipertensa.

- Muchas veces, la vida me abruma.

- A veces pienso que he fallado por completo.

- No tengo confianza en mi.

- A veces siento que me voy a desintegrar en pedazos.

- Le temo a las dificultades.

- Soy una persona muy segura.

Cuenta la cantidad de casillas que has marcado, colocando tus resultados entre los siguientes:

  • Hasta 16-17 casillas: Tu ansiedad no despierta por si misma ninguna preocupación en ti.
    Es la cuota de tensión necesaria para afrontar los problemas diarios, los que tenemos cada día.
  • Hasta 32-33 casillas: Tu estado ansioso está empezando a generarte diversos trastornos.
    En cuanto a tu plano físico-mental, estás en un punto en el cual es recomendable actuar cuanto antes. En tu modo de vida pueden advertirse ciertos aspectos contraproducentes que deberían modificarse, aspectos que te afectan directamente a la hora de enfrentar problemas.
  • Más de 33 casillas: La ansiedad es excesiva, y provoca grandes problemas en tu vida.
    Sería conveniente que optaras por alguna técnica de relajación para comenzar desde ahora mismo a solucionar el problema.

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