La Herbolaria pone al alcance de todas aquellas personas que padecen hipertensión arterial, remedios para controlar esta enfermedad que representa un grave riesgo para la salud.

Desde la Edad Media, se han utilizado las hojas, flores y bayas del espino como remedio natural. En la década de los treintas, en Francia se descubrió que las hojas de olivo ayudaban a reducir la presión arterial y la concentración de glucosa en la sangre.
En la actualidad, el estrés, un término acuñado por el fisiólogo y médico vienés Hans Selye
No en vano, tal y como podremos ver detenidamente en un próximo reportaje, se considera que una persona está en una situación estresante o bajo un estresor cuando ha de hacer frente a situaciones que conllevan demandas conductuales que le resulta difícil poner en práctica o satisfacer.
Sin embargo, hoy nos vamos a hacer eco de un estudio realmente interesante, realizado en la universidad College London, en el Reino Unido, gracias al cual se ha demostrado que tomar té con cierta regularidad (entre tres o cuatro tazas aproximadamente al día), ayudaría a combatir el estrés, bajando los parámetros normales del cortisol (la hormona del estrés), después de que la persona haya vivido una situación que le provocó tensión.
En el estudio participaron un grupo de personas que ingirieron cuatro tazas de té al día durante seis semanas, mientras que otro grupo, tomó un sustituto -falso- de la citada infusión.
Las conclusiones fueron realmente interesantes, manifestándose que el té tomado con regularidad puede ayudar a combatir el estrés. Una técnica que, si la acompañamos de meditación o relajación, realmente haría un gran beneficio a la persona que padezca estrés.
Conocíamos hace algunos días, algunas de las virtudes, beneficios y propiedades que poseían en rasgos generales todos los tés. Incluso, vimos las diferencias existentes entre tisanas e infusiones, y la mejor forma de prepararlas.
Sin embargo, hoy nos vamos a ocupar de otra cuestión muy interesante, la cual nos ayudará, asimismo, a conocer un poco más acerca de esta clásica pero conocidísima bebida, distinguiendo las diferentes sustancias que podemos encontrar en una taza de té.
En primer lugar, y como sustancia fundamental, encontramos la catequina, siendo, más de la mitad de su contenido total, galato epigalocatequina (EGCG). Posee propiedades antioxidantes 20 veces más potentes que las de la vitamina C.
Luego, encontramos la rubigenina, un flavonoide complejo que se genera cuando las hojas de té fermentan y se ennegrecen, al igual que la flavina.
En cuarto lugar, tendríamos la cafeína, un estimulante ligero presente también en el té. No en vano, aproximadamente una taza de 200 ml, contiene una media de 40 mg de cafeína.
Y, finalmente, el tanino, un tipo de flavonoide que da un aroma y sabor amargo, y que presenta, a su vez, diversas propiedades tanto antioxidantes como astringentes.

Tal y como podremos ir viendo detenidamente a lo largo de los próximos blogs de El Blog Sano, las infusiones poseen una serie de propiedades que, si son tomadas debidamente y de forma correcta, se pueden aprovechar absolutamente todos sus beneficios.
Especialmente para ello, se hace necesario, en primer lugar, tener en cuenta dos recomendaciones principales, pues, por ejemplo, no se debe usar el microondas para calentar el agua, siendo una mejor opción, utilizar métodos más lentos que, en cierto sentido, crean burbujas de vapor mucho más sanas.
En segundo término, se debería utilizar agua mineral, siempre y cuando la del grifo esté muy clorada o turbia.
Para aprovechar sus propiedades
Existen una serie de recomendaciones sencillas para poder aprovechar las distintas propiedades que, una determinada infusión, nos puede brindar siempre y cuando sea tomada con cierta regularidad.
No en vano, con el tiempo de infusión suficiente, la planta en contacto directo con el agua hirviendo, comienza a exudar una serie de sustancias diferentes. Y es que, si bien es muy común que determinadas infusiones, sean consumidas después de hervir, de 3 a 5 minutos, lo recomendable vendría a ser más de 10 minutos en sí, para poder extraer la mayoría de sus sustancias más saludables.
A diferencia del té, tanto las infusiones como las tisanas no van tomando un color más oscuro a medida que pase el tiempo, por lo cual, la mejor manera de conocer si ésta estaría lista, además del tiempo, es probar un poco del líquido.

Denominamos de forma común a cualquier bebida que ha sido preparada sumergiendo una parte de una planta en agua hirviendo, con el nombre de infusiones, tisanas, o tés.
No obstante, cada cual se prepara de forma diversa, y hoy, precisamente, nos ocuparemos de las tisanas. En concreto, de su preparación.
Para ello, debemos conocer que una tisana, vendría a ser una especie de bebida medicinal que se obtiene cocinando ligeramente una o varias hierbas y otros ingredientes fundamentales en agua.
Hay que diferenciarlas de las infusiones, para evitar así el error de confundirlas, pues éstas se obtienen sumergiendo las hojas o flores de diferentes plantas en agua hirviendo o a punto de hervir.
La mejor forma de prepararla
- Vertir en una taza de agua hirviendo una cuchara sopera de la mezcla de hierba que haya decidido usar.
- Dejar reposar durante aproximadamente 10 o 15 minutos.
- Colar. Ya está lista para tomar. Eso sí, lo más recomendable es tomarla aún templada y a pequeños sorbos, disfrutando de su sabor, de su magia, de su pureza.

Existen diferentes tipos de té. Fundamentalmente, rojo, blanco, negro y verde. Sin embargo, cada cual posee una serie de propiedades terapéuticas determinadas, convirtiéndose en una auténtica bebida que, durante siglos, ha llegado a ser muy utilizada.
Si bien nos ocuparemos en una próxima entrada de las propiedades relativas a cada té en concreto, hoy conoceremos los beneficios concretos a nivel más o menos general.
El té negro, por ejemplo, mejora la capacidad de contracción y dilatación de los vasos sanguíneos, ayudando en sí a mantener en buen estado el tejido o endotello que cubre el interior de los distintos vasos sanguíneos, pudiendo reducir, según diversos estudios, el riesgo de ataques cardíacos.
Facilita la no oxidación del considerado como colesterol “bueno”, dificultando la formación de placas de ateroma, responsables de muchos accidentes cardiovasculares. Su contenido en teína alivia la fatiga, pudiendo calmar el dolor de cabeza o cefalea cuando ésta es producida por cansancio.
En cierto sentido, se podría decir que su aporte en flúor colaboraría en la prevención de las caries dentales.
A nivel externo
De forma externa, existen personas que, desde hace tiempo, utilizan el té en casos de vista cansada o conjuntivitis, siendo aplicado mediante un baño, o a modo de colirio.
Además, existiría un truco de belleza aún más utilizado: si se desea disminuir las bolsas de debajo de los ojos, se pueden aplicar compresas frías.
