Es fácil encontrarnos con artículos o test que nos ayuden a identificarnos como “workoholicos” o adictos al trabajo. Lo que nadie nos dice es cómo librarnos de esa prisión en la que se vuelve el trabajo, sacrificando nuestra vida privada, afectando nuestras relaciones sociales y emocionales.

Restablecer la armonía y reducir el estrés no es una tarea fácil, dado el ritmo de vida que domina en las ciudades de la actualidad.
Por principio, es importante asumir que, si la vida laboral y personal no se encuentra en adecuado balance, el nivel de estrés que está sufriendo es probablemente muy alto. Por eso es importante que evalúes tu relación con el trabajo y apliques algunas estrategias para lograr un sano equilibrio.

Más allá de las heridas físicas, los sobrevivientes, deberán sanar heridas emocionales, mejor llamado, estrés postraumático. Un padecimiento, no exclusivo de los sobrevivientes de desastres naturales, sino de cualquier acontecimiento traumático, es decir, cualquier cosa que sale de lo normal de la vida cotidiana y que afecta a alguien profundamente.

