Quienes imparten Biodanza, la describen como un sistema de integración humana, que conlleva a la renovación orgánica, la reeducación afectiva y el reaprendizaje de las funciones originarias de vida.
En cada sesión, se inducen vivencias a través de la música, del canto, del movimiento y de situaciones de encuentro en grupo. Como en todo sistema terapéutico, hay un facilitador entrenado para contener el desarrollo del grupo y “hacer el cierre” de la sesión enfatizando el aprendizaje obtenido.
Se manejan cinco áreas, en las que la persona debe trabajar y buscar el crecimiento. Se llama líneas de Vivencia, que son:
El termino de “integración humana” se da porque es un método para fomentar la integración de lo que siente, piensa y hace la persona. Una especie de trabajo para la congruencia.
La Universidad de Illinois llevó a cabo hace unos años, un interesante y completo test, para ayudar a aquellas personas que lo deseen, a conocer su nivel de ansiedad.
Si lo deseas, puedes coger papel y lápiz, pero sólo para contar aquellas en la que opinas de forma positiva. Al final de este test tendrás una lista con los datos a contar:
- Es difícil que me canse.
- Tengo ataques de náuseas.
- No me creo más nervioso que los demás.
- Tengo fortísimos dolores de cabeza.
- Cuando trabajo estoy muy tenso.
- No logro concentrarme en una sola cosa.
- El trabajo y el dinero me dan grandes preocupaciones.
- Habitualmente, cuando trato de hacer algo, me tiemblan las manos.
- No me preocupo demasiado por lo que les pasa a los demás.
- Sufro diarrea, al menos una vez al mes.
- Siempre pienso en posibles desgracias.
- Nunca me enfado por nada.
- Frecuentemente tengo miedo de enfadarme.
- Tengo pesadillas cada dos o tres noches.
- Tengo usualmente las manos y los pies calientes.
- Transpiro fácilmente, aún cuando hace frío.
- Generalmente, cuando estoy enfadado, transpiro mucho.
- Es rarísimo que tenga palpitaciones o me falte la respiración.
- Casi siempre tengo hambre.
- No es habitual que sufra de estreñimiento.
- Sufro de molestias estomacales.
- Pierdo el sueño si estoy preocupado.
- Me sobresalto cuando duermo.
- A veces sueño con cosas que me atormentan.
- Me molesto fácilmente.
- Soy demasiado sensible a los problemas ajenos.
- Me preocupo por cualquier cosa.
- Me gustaría estar sereno, como parece estar el resto de la gente.
- Habitualmente permanezco calmado.
- Lloro muy fácilmente.
- Estoy todo el tiempo ansioso.
- Generalmente estoy sereno.
- Me pone muy nervioso esperar.
- A veces estoy demasiado impaciente y no puedo permanecer quieto durante largo tiempo.
- La excitación me da insomnio.
- Creo que las dificultades que debo enfrentar son muchas e imposibles de resolver.
- Me preocupan cosas que no valen la pena.
- En comparación con mis amigos, creo que tengo pocos miedos.
- A veces he sentido miedo de cosas y personas que no podrían haberme hecho daño.
- Hay días en los que me siento un inútil.
- Me es difícil concentrarme en el trabajo.
- Pongo demasiada atención en mi.
- Tiendo a tomarme seriamente todo.
- Soy una persona hipertensa.
- Muchas veces, la vida me abruma.
- A veces pienso que he fallado por completo.
- No tengo confianza en mi.
- A veces siento que me voy a desintegrar en pedazos.
- Le temo a las dificultades.
- Soy una persona muy segura.
Cuenta la cantidad de casillas que has marcado, colocando tus resultados entre los siguientes:

El temor a no agradar, a no decir las palabras justas (o en la forma adecuada), huir de los grupos, de todos aquellos conocidos con los que no exista en sí una cierta intimidad, e incluso de la propia sociedad, son características propias de la timidez, un problema que, para muchos, se relaciona directamente con la inseguridad propia de la adolescencia.
Sin embargo, algunas personas la conservan mucho más allá de los dieciséis años, no llegando a superarla del todo. No obstante, recogemos aquí una serie de consejos fáciles de practicar, que te pueden ayudan a salir del problema:

Para ti | ¿Eres tímido? Descúbrelo con este test
Información adicional | Fobia social y timidez
Una vez que, en cierto aspecto, te das cuenta de lo poco que necesitas realmente para subsistir día a día, descubres que la vida se hace de pequeñas escenas, apreciando los detalles, esas pequeñas cosas, reparando en lo que importa, en el presente, y, precisamente, en el aquí y el ahora.
No existe el instinto de disfrutar de lo que se tiene, pues, si bien desear más, vendría a ser el impulso hacia el éxito, desear sólamente aquello que se tiene sería el impulso necesario hacia la satisfacción y bienestar diarios.
Dijo un autor en algún momento, que la verdadera satisfacción es apreciar que habitas tu cuerpo, que puedes moverte en el aire como en el agua, fluyendo, sintiendo que, cuando caminas, miras, observas, escuchas, admiras… sientes tu ser, disfrutando de esos pequeños pero grandes detalles.
10 ideas para ser tú mismo

Con información de | Vital (edición impresa)