Category: Incienso

Siguiendo con entradas anteriores, en donde conocimos qué era el incienso, o incluso las distintas maneras en que habitualmente éstos son presentados, es necesario saber para qué es utilizado usualmente.

Una opción muy buena es usarla cuando practiquemos meditación, o nos estemos relajando después de un día agotador. Ayuda a la persona a encontrarse consigo misma, y a alejar las tensiones, estreses y ansiedades diarias.

También, antes o después de practicar yoga, siendo ideal a su vez antes de un baño, o durante una cena romántica, bien con nuestra pareja, o una comida agradable con nuestros familiares o amigos.

Sin embargo, su uso se amplía a múltiples cuestiones más. Entre ellas, por ejemplo, para perfumar un cuarto, o para limpiar un ambiente cargado.

Incienso

Créditos de la fotografía: Flickr

Conocimos en una anterior entrada qué era el incienso, descubriendo exacta y precisamente cómo se obtenía. Sin embargo, en esta nota nos vamos a ocupar de las distintas maneras cómo puede ser quemado, existiendo dos formas bien diferenciadas.

La primera de ellas sería la quema directa, siendo colocado generalmente en un receptáculo que recibe el nombre de incensario, en el que se prende cómodamente el incienso y se hace ventilar para propagar su aroma (también denominado como incienso combustible).

Esta clase de incienso se elabora típicamente con materiales de incienso fragante finamente molidos, que se unen mediante un combustible aglutinante.

Las formas de presentación más usuales son las siguientes:

  • En cono
    Arde relativamente rápido. Los conos que incluyen artemisia se usan en la medicina tradicional china para tratamientos de moxibustión.
  • En espiral
    Es capaz de arder durante mucho tiempo, desde horas hasta días.
  • Varas huecas
    Tiene un centro de bambú, y las de mayor calidad incluyen un centro de sándalo fragante. En China o la India el centro se cubre de una gruesa capa de incienso que se quema junto con él.
  • Varas macizas
    No tiene núcleo de apoyo, de tal forma que son totalmente macizas; es el más común en países como Japón.

La segunda forma es la quema indirecta, denominado también como incienso incombustible, y su uso requiere una fuente externa de calor ya que no produce ascuas cuando se consume.

Fundamentalmente, dicho calor es conseguido mediante ceniza caliente o carbón vegetal. El incienso es quemado colocándose directamente sobre los carbones ardientes o sobre una placa de metal caliente en el inciensario.

Las formas de presentación son:

  • Granulado o pulverizado
    Usualmente se parte en trozos más pequeños, de tal manera que el incienso es quemado de forma más rápida.
  • Entero
    Es quemado directamente en su forma bruta -no procesada- sobre ascuas de carbón.
  • En pasta
    El incienso granulado o pulverizado es mezclado con un aglutinante pegajoso (como miel o fruta seca), formando pequeñas bolsas.

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Dentro de la propia Aromaterapia, una parte de la Fitoterapia que usa aceites esenciales y extractos de plantas para el tratamiento de diversos males, el incienso es sin duda alguna uno de los más utilizados.

Su uso viene de muy antiguo. Por ejemplo, los hebreos le llamaban lebonah, los griegos libanos, los árabes luban y los romanos olibanum; en todos los idiomas significa lo mismo, esto es: “blanco”.

No obstante, en la actualidad su nombre derivaría del vocablo latino incendoere, es decir, “encender, quemar, incendiar, prender fuego, iluminar”.

Al igual que puede suceder en muchos beneficios, los expertos saben cuándo se trata de una verdadera esencia, no teniendo una base ni artificial ni falsificada.

Como se nombre indica, no pertenece a la familia de la Boswellia, y por lo tanto, los efectos no serán los buscados por el magista, al utilizarse una gomorresina diferente. Asimismo, se le llamó incienso a otras gomorresinas en algunas partes del mundo: al ajenjo en Andalucía, a la Artemisa Aragonensis en las islas Canarias, a la Grindelia Glutinosa o palaucupatli en México, o a la Thuaria Chilensis en Chile.

La obtención de la gomorresina del incienso, se realiza haciendo una incisión en los troncos de los árboles de la Boswellia, de esta manera la resina fluye, se seca al contacto con el aire y se forman entonces pequeños granos redondeados de una coloración amarilla pálida y opaca, de textura quebradiza y cuyo diámetro no pasa de los 2 cm.

Cuando los granos entran en contacto con el fuego se derriten, exhalando así su exquisito aroma.

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