Siguiendo con entradas anteriores, en donde conocimos qué era el incienso, o incluso las distintas maneras en que habitualmente éstos son presentados, es necesario saber para qué es utilizado usualmente.
Una opción muy buena es usarla cuando practiquemos meditación, o nos estemos relajando después de un día agotador. Ayuda a la persona a encontrarse consigo misma, y a alejar las tensiones, estreses y ansiedades diarias.
También, antes o después de practicar yoga, siendo ideal a su vez antes de un baño, o durante una cena romántica, bien con nuestra pareja, o una comida agradable con nuestros familiares o amigos.
Sin embargo, su uso se amplía a múltiples cuestiones más. Entre ellas, por ejemplo, para perfumar un cuarto, o para limpiar un ambiente cargado.

Créditos de la fotografía: Flickr


