Sin duda alguna, dentro de la práctica del feng shui, este es uno de los primeros aspectos que se deben tener en cuenta. Y es que, en concreto, supone la estimación de un paisaje en sí, con el objetivo expreso de estudiar e identificar los diferentes efectos que podemos encontrar en los caminos, montañas, ríos…
Esto proporciona una imagen más extensa, a pesar de que el entorno, obviamente, suele no estar fuera del alcance de una persona, no pudiendo hacer, claramente, cambios sobre el mismo.
Por ejemplo, los chinos creen que cada emplazamiento ha sido desarrollado por cuatro espíritus animales protectores: el dragón verde, la tortuga negra, el fénix y el tigre blanco.
En este caso, a la hora de apreciar un sitio en concreto, se debe aplicar a los cuatro puntos de la brújula los cuatro nombres de animales, de tal manera, que el Este es el dragón verde, la tortuga negra el Norte, el fénix el Sur y el tigre blanco el Oeste.
El feng shui exterior en la vida moderna
Con el paso de los años, y el desarrollo de un estilo de vida más capitalista, y alejado obviamente de la vida rural, es mayor el impedimento de realizar medianamente un estudio detallado del feng shui a un nivel exterior, sobre todo cuando nuestra casa u hogar se encuentra en la ciudad.
En este punto, obviamente, deberíamos dejar de lado este paso, aunque sí tenerlo en cuenta para poder realizar, en lo que se pueda, un estudio medianamente pormenorizado.
