
Todos hemos visto esas flores azuladas que perfuman el ambiente. Su aroma se utiliza en cremas, jabones y muchos productos, pero el beneficio de la lavanda, va más allá de aromatizar de manera agradable.
La lavanda es una planta originaria del mediterráneo, se cultiva con frecuencia en huertos y jardines y crece de forma espontánea en el campo. Los Romanos se perfumaban con ella después del baño (de lavar, “Lavandula”) y llevaban un ramo de lavanda entre las ropas para ahuyentar a los insectos y emanar un suave y delicado aroma.
Propiedades:
El componente principal de la lavanda es el aceite esencial, que contiene alcoholes terpénicos (linalol, geraniol y borneol) y sus esteres, entre otras muchas sustancias, responsables de sus propiedades sedantes del sistema nervioso central, hipotensoras, antiinfecciosas y bactericidas.
Beneficios:
- Para relajarse.
- Controlar la agitación y el comportamiento de pacientes de Alzheimer.
- Atenuar conductas agitadas.
- Por su acción relajante, se utiliza para inducir el sueño.
- En combinación con acupresión o masaje, ayuda a mitigar el dolor.
- Se utiliza también por su acción antiséptica y cicatrizante.
Suele usarse en combinación con otras plantas, dependiendo de lo que se quiera tratar.
Precauciones:
En caso embarazo, la lactancia, a niños menores de seis años y a quienes sufren trastornos gastrointestinales o trastornos neurológicos, se recomienda evitar su ingesta.
El aceite esencial puede provocar dermatitis de contacto a personas sensibles y en dosis elevadas es neurotóxico.
La lavanda se puede volver una eterna compañera para mantener un estado de ánimo tranquilo. Yo la tengo como spray para almohada, en mi jabón líquido de baño, en crema y en bolsitas para aromatizar mi ropa. Soy totalmente lavanda.
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Hola a todos, les pido una disculpa. Estuve ausente y me tardé en volver a escribir. No se trató de ausencia de placer. Resulta que, hasta los que escribimos cómo vivir sanamente, también tenemos brechas en nuestra salud.
Fueron casi diez días de malestar. Hoy que estoy mejor y me reintegro a este y mis otros blogs. El haber pasado por esta racha me anima a escribir sobre las estrategias “alternativas” para recuperar la salud.
Es bien sabido que, además de los síntomas propios de un padecimiento, el ánimo se viene abajo. Se vuelve muy difícil tener pensamientos optimistas cuando el cuerpo no colabora.
Cuando un ser independiente, pierde libertad de movimiento y necesita que alguien le cuide, se empiezan a generar sentimientos de indefensión e incluso de tristeza.
Ante ésto, las medicinas y el reposo, no son suficientes, se necesita un poco de ayuda. Ahí les van mis estrategias que apliqué:
- Aromatizante de lavanda, para mejorar el ánimo y disminuir el estrés propio de la enfermedad.
- Compresas calientes de semillas aromáticas, para el dolor y relajación.
- Películas divertidas para reír y dejar de pensar en la enfermedad. Vi la película de Iron man y los Simpsons. Y uno que otro capítulo de “Aquí no hay quien viva”.
- Añadir mucho pimiento a mi comida. El pimiento ayuda a controlar el dolor.
- Sudoku a toda hora, para distraer la mente.
- Y por supuesto, trabajo espiritual, desde intentar el no pensar en nada, la oración y reflexión.
Ahora, se me ocurren muchas más cosas que pude hacer, pero al menos apliqué algo. “Hacer algo al respecto” de por sí, mejora la condición emocional porque es mucho más activo a dejar todo a agentes externos.
Por fortuna, ya estoy bien y seguiré escribiendo aquí. Gracias.
Quien ha padecido una mala noche, sabe que al día siguiente, es difícil rendir como los demás días. Aún así, no todos ponemos especial atención en procurarnos una noche de real descanso. Me puse a leer respecto a los trastornos de sueño, y recopilé una lista de hábitos, que de llevarlos a cabo, mejoran el sueño y el descanso nocturno necesario.
Si a pesar de todo esto, te despiertas a media noche, relájate. Lo peor de las noches de insomnio es estar pensando: “debo dormir porque tengo mucho que hacer mañana…” o “¿qué me pasa que no puedo dormir?”. Este tipo de pensamientos sólo provocan más estrés. Para estos casos, recurro a algún libro, no demasiado interesante o intenso, para arrullarme de nuevo. Otra opción es recurrir a ejercicios de respiración y relajación, para descansar, aunque no estés dormido. Estas técnicas, a media noche, te suelen devolver al mundo de Morfeo.
Siguiendo con entradas anteriores, en donde conocimos qué era el incienso, o incluso las distintas maneras en que habitualmente éstos son presentados, es necesario saber para qué es utilizado usualmente.
Una opción muy buena es usarla cuando practiquemos meditación, o nos estemos relajando después de un día agotador. Ayuda a la persona a encontrarse consigo misma, y a alejar las tensiones, estreses y ansiedades diarias.
También, antes o después de practicar yoga, siendo ideal a su vez antes de un baño, o durante una cena romántica, bien con nuestra pareja, o una comida agradable con nuestros familiares o amigos.
Sin embargo, su uso se amplía a múltiples cuestiones más. Entre ellas, por ejemplo, para perfumar un cuarto, o para limpiar un ambiente cargado.

Créditos de la fotografía: Flickr
Conocimos en una anterior entrada qué era el incienso, descubriendo exacta y precisamente cómo se obtenía. Sin embargo, en esta nota nos vamos a ocupar de las distintas maneras cómo puede ser quemado, existiendo dos formas bien diferenciadas.
La primera de ellas sería la quema directa, siendo colocado generalmente en un receptáculo que recibe el nombre de incensario, en el que se prende cómodamente el incienso y se hace ventilar para propagar su aroma (también denominado como incienso combustible).
Esta clase de incienso se elabora típicamente con materiales de incienso fragante finamente molidos, que se unen mediante un combustible aglutinante.
Las formas de presentación más usuales son las siguientes:
La segunda forma es la quema indirecta, denominado también como incienso incombustible, y su uso requiere una fuente externa de calor ya que no produce ascuas cuando se consume.
Fundamentalmente, dicho calor es conseguido mediante ceniza caliente o carbón vegetal. El incienso es quemado colocándose directamente sobre los carbones ardientes o sobre una placa de metal caliente en el inciensario.
Las formas de presentación son:

Dentro de la propia Aromaterapia, una parte de la Fitoterapia que usa aceites esenciales y extractos de plantas para el tratamiento de diversos males, el incienso es sin duda alguna uno de los más utilizados.
Su uso viene de muy antiguo. Por ejemplo, los hebreos le llamaban lebonah, los griegos libanos, los árabes luban y los romanos olibanum; en todos los idiomas significa lo mismo, esto es: “blanco”.
No obstante, en la actualidad su nombre derivaría del vocablo latino incendoere, es decir, “encender, quemar, incendiar, prender fuego, iluminar”.
Al igual que puede suceder en muchos beneficios, los expertos saben cuándo se trata de una verdadera esencia, no teniendo una base ni artificial ni falsificada.
Como se nombre indica, no pertenece a la familia de la Boswellia, y por lo tanto, los efectos no serán los buscados por el magista, al utilizarse una gomorresina diferente. Asimismo, se le llamó incienso a otras gomorresinas en algunas partes del mundo: al ajenjo en Andalucía, a la Artemisa Aragonensis en las islas Canarias, a la Grindelia Glutinosa o palaucupatli en México, o a la Thuaria Chilensis en Chile.
La obtención de la gomorresina del incienso, se realiza haciendo una incisión en los troncos de los árboles de la Boswellia, de esta manera la resina fluye, se seca al contacto con el aire y se forman entonces pequeños granos redondeados de una coloración amarilla pálida y opaca, de textura quebradiza y cuyo diámetro no pasa de los 2 cm.
Cuando los granos entran en contacto con el fuego se derriten, exhalando así su exquisito aroma.

La Aromaterapia es una parte de la Fitoterapia (terapia de medicina natural basada en el uso de plantas medicinales), que utiliza extractos de plantas o aceites esenciales para el tratamiento de diversos males.
Principalmente, se basa en aplicar, ingerir o inhalar ciertos extractos vegetales que ayudan no sólo en males físicos, sino incluso en problemas mentales, siendo adecuado y muy útil cuando practicamos meditación o intentamos relajarnos.
No en vano, desde muy antiguo, la propia naturaleza ha provisto recursos al ser humano para tratar de “solventar” de la forma más natural posible sus propios males, en momentos en los que tanto la tecnología como la propia medicina en sí no existía como tal.
Por ejemplo, la aromaterapia era un antiguo arte curativo que ya era utilizado por los antiguos egipcios con fines claramente medicinales.
En el caso de los aceites esenciales, su uso es ideal para tratar dolores musculares, problemas de piel, o trastornos nerviosos, pudiéndose usas inhalaciones para tratar problemas respiratorios, o mediante gotas en el baño que nos ayudarán a relajarnos.
Eso sí, sólo con el consejo de un buen terapeuta, ocasionalmente podrían ser de uso interno.