
Es fundamental que cuando estás amamantando te mantengas bien hidratada y tengas abundante agua a mano, para no sentir sed.
No esperes a sentir sed para tomar agua ya que la sed es un síntoma tardío de deshidratación. Recuerda que es importante que en este período te sientas plena ya que el estado anímico influye en la producción de leche.
Tu hidratación no debe ser un tema menos, dado que la leche materna está compuesta por un 85% de agua, un componente esencial para la nutrición de tu bebé porque a través de la leche materna se transportan los nutrientes necesarios para que crezca y se desarrolle. Si estás mejor hidratadas favoreces la llegada de nutrientes a tu bebé a través de la leche.
Desde tu panza el agua protege a tu bebé de las agresiones externas a través del líquido amniótico. Luego de su nacimiento el agua sigue cumpliendo un rol fundamental en la vida y en el pleno desarrollo de tu hijo.
¿Sabías que el 75% del peso de tu bebé es agua? Es por ello que es tan importante mantener siempre este delicado balance corporal. En el desarrollo de todos los tejidos de su cuerpo: óseo, muscular, nervioso, el agua es un componente fundamental. Por ello para favorecer al desarrollo y crecimiento de tu bebé, es necesario que, reciba siempre una adecuada hidratación, la cual durante la lactancia proviene de a principal fuente de agua: la leche materna.
En consecuencia, durante este periodo tu dieta debe ser abundante en líquidos y muy nutritiva. Elegir un agua pura y natural que contenga minerales esenciales, es clave para hidratar profundamente cada célula de tu cuerpo y así favorecer la llegada de nutrientes a tu bebé.
Una mejor hidratación para vos en la lactancia es una mejor nutrición para tu bebé.

En este post no hay comentarios.