
Cuando está llegando a los cuatro meses de vida podemos observar en nuestro bebé cierto predominio en el uso de los ojos y cuando alcanza los siete meses, una de sus manos resultará más habilidosa que la otra. Pero hasta que alcanza los 3 años no se da una clara presencia por el uso de una mano u otra y es posible que el chico alterne las dos unos años más.
Por lo general, la independencia definitiva de la diestra (derecha) respecto de la zurda (izquierda) se produce cuando son más grande, cerca de los seis años de edad, aunque en algunos pequeños el hecho de ser zurdos o diestros se puede diagnosticar cuando empiezan a ir al colegio (lo que permite brindarles el material adecuado a sus necesidades como las tijeras para zurdos). La maestra nos ayudará a confirmar este hecho.
Lo que determina que las personas sean diestras o zurdas es la lateralización (o sea, el predominio de usar un lado del cuerpo frente al otro por su supremacía de un hemisferio cerebral). Esta tendencia viene establecida genéticamente, aunque la presión social puede contrariar la predispoción. Por esa razón, mientras no estemos seguros, lo mejor es no tomar ninguna decisión.

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