mocos.jpg

Los mocos, en realidad, deben ser eliminados. Lo peor de todo es que los bebés se pueden ahogar con ellos. Conviene sacarlos lo antes posible.

Las mucosidades no son una enfermedad, sino un síntoma, además de un mecanismo de defensa local. El moco se produce cuando tenemos un catarro o una infección; su finalidad es a tratar los virus o las bacterias para que queden dentro de él y puedan ser expulsados fuera del cuerpo, evitando así que bajen por las vías respiratorias hasta los pulmones, por ejemplo.

El moco se espesa para actuar como ‘atrapamoscas’ de los virus o las bacterias que pueda haber en el árbol bronquial. Si la infección es fuerte, el moco se espesa más para adquirir mayor capacidad de atrapar microorganismos.

Muchas veces cuando el chico tiene mocos le damos un mucolítico, que es fluidificante. Hace el moco más fluido supuestamente para poder expulsarlo mejor, pero la consecuencia es que pierde su capacidad de atrapar gérmenes, con todo lo que conlleva; éstos pueden bajar con más facilidad hacia los pulmones y provoca enfermedades graves.

¿Cuándo dar mucolíticos?
En pocos casos, en alguna enfermedad como la fibrosis quistica, donde se produce un moco muy espeso, si hay mucosidades en el pulmón, conviene hacer kinesioterapia. El kinesiólogo practicará vibraciones o golpecitos con la palma de la mano, con el objeto de aflojar el moco para que sea más fácilmente eliminado.

 

En este post no hay comentarios.

ENVIA UNA RESPUESTA