
Mito: Uno quema más calorías al comer comidas y bebidas heladas que si las ingiere calientes o a temperaturas ambientes.
Realidad: en un laboratorio se han medido incrementos muy ligeros en la combustión de calorías en personas que toan bebidas muy frías. Pero el cambio es demasiado pequeño (unas 10 calorías quemadas más al día) para tener un impacto significativo en la pérdida de peso.




