
Si bien el agua no es necesaria para los bebes que se alimentan con leche materna, sí lo es para los más grandecitos. Pero, raramente ellos le pedirán. Y, si tienen sed, preferirán jugos o gaseosas. Es importante, entonces, crearles el hábito de almorzar y cenar con agua.
También nuestro ejemplo colabora para que ellos adopten esta costumbre. Si los chicos ven que mamá y papá toman agua, siempre ellos pensarán que debe tratarse de algo nuevo. No sólo en verano es fundamental en cualquier estación del año, el agua ayuda al organismo a eliminar las toxinas, interviene en el adecuado funcionamiento de los riñones, favorece la digestión, evita la deshidratación y el estreñimiento, entre otras cualidades.
De modo que, no esperemos que tomen dos litros diarios, como se aconseja hacerlo a los adultos, pero sí la mayor cantidad que sea posible. Sin desechar los jugos naturales, ricos en vitaminas, incorporemos también en su alimentación el más simple, sano y rico de los líquidos.

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