
Las enfermedades hepáticas suelen manifestarse de formas muy diversas.
Los síntomas importantes incluyen:
Ictericia: es una pimentacion amarillenta de la piel y del blanco de los ojos producida por valores anormales de un pigmento biliar en la sangre. Los glóbulos rojos antiguos o con alteraciones se eliminan de la circulación sanguínea, principalmente a través del bazo. Durante este proceso, la hemoglobina se transforma en bilirrubina que llega al hígado y se excreta al intestino como un componente de la bilis. Si se obstaculiza la excreción de bilirrubina, el exceso de ésta vuelve a la sangre provocando ictericia.
Colestasis
Es una disminución o interrupción del flujo de bilis en cualquier punto entre las células hepáticas y el duodeno. Las causas de la colestasis se pueden clasificar en dos categorías: las que se originan dentro del hígado y las que se originan fuera de él, un cálculo en el conducto billar, disminución del diámetro interno de un conducto billar o un cáncer en el mismo, cáncer pancreático o inflamación del páncreas si la colestasis persiste, la insuficiencia de vitamina D y calcio puede producir una descalcificación ósea, lo cual provoca dolores y fracturas.
Las sustancias necesarias para la coagulación de la sangre tampoco se absorben correctamente, provocando una tendencia a sangrar fácilmente.
La retención de los productos derivados de la bilis en la circulación sanguínea puede causar prurito. Una ictericia prolongada debida a la colestasis producen un color barroso en la piel, y depósitos de grasos amarillos. La causa subyacente de la colestasis determina si la persona presenta otros síntomas, como dolor abdominal, perdida de apetito, vómitos o fiebre.
Una obstrucción del flujo de bilis en el exterior del hígado suele tratarse con cirugías mediante una endoscopia terapéutica, en tanto que una obstrucción en el interior del hígado puede tratarse de varias maneras, si la causa es un fármaco éste debe suprimirse, si la obstrucción se debe a una hepatitis a medida que ésta sigue su evolución, la colestasis y la ictericia por lo general desaparecen.
Aumento del tamaño del hígado
La hepatomegalia es un indicador de enfermedad hepática. Un hígado aumentado de volumen no produce síntomas, pero si el aumento de volumen es excesivo puede causar malestar abdominal o sensación de saciedad. Si el crecimiento se produce de forma repentina, el hígado duele al tacto.
Generalmente, este órgano se presenta blando si ha aumentado de tamaño a causa de una hepatitis aguda, una infiltración de grasa, una congestión de sangre o una obstrucción de los conductos biliares. En cambio, estará duro e irregular si la causa es una cirrosis.
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