
Cuando dormimos nuestro cuerpo recupera energía, lo que nos permite que al día siguiente estemos en condiciones de encarar el nuevo día con más fuerzas.
Si no descansamos bien, en la nueva jornada nos veremos cansados, desganados y con mucha irritación.
Para los chicos es muy bueno tener una rutina que sea estricta y tratar de no tener distracciones en el cuarto, como por ejemplo un televisor y la computadora.
Durante el día caminamos, nos reímos, comemos y dormimos. Esto es parte de nuestra vida cotidiana y lo realizamos casi sin darnos cuenta.
Los médicos consideran a estas actividades como cuestiones fundamentales, ya que son las que nos permite sentirnos bien.
Aunque parezca mentira la posibilidad de dormir bien y descansar tiene una relación directa con nuestra salud.
Hay que dormir alrededor de ocho horas, dependiendo de la actividad que realise cada uno, para que nuestro organismo recupere las energías necesarias.
Si no descansamos adecuadamente al día siguiente seguramente sentiremos desgano y malhumor.
Estudios realizados en los últimos tiempos indican también que dormir poco también nos haría engordar.
Esto es consecuencia, en primer lugar, de un desequilibrio hormonal que se produce cuando no descansamos lo suficiente y también al incremento de la sensación de hambre.
Esto es muy importante ha tener en cuenta en el caso de los chicos y de los adolescentes, sobre todo en la actualidad, donde los chicos pasan muchas horas mirando tele o frente a la computadora.
Estos cambios en la rutina hacen que el momento de irse a dormir se retrae.
La población actual duerme menos que hace unos años debido, en mayor medida, a los cambios que se introdujeron en el modo de vida.
Al estar más horas despiertos se aumenta la actividad de las hormonas que favorecen el apetito, que trabajan durante el día no permitiendo la acción de aquellas que lo inhiben y suelen activarse en la noche.
La revista Chile Development ha publicado un trabajo en donde se tomo a un grupo de 2281 niños y adolescentes y se concluyo que aquellos que no duermen las horas necesarias presentan más tendencia a engordar que aquellos que descansan más. Regular el descanso ejercita el sistema nervioso autónomo, que se pone en funcionamiento durante el sueño profundo.
Cuando este se altera, la localización central de grasa puede verse favorecida.
Por otra parte, un estudio realizado a la gente mayor, por el centro de Medicina del Sueño de la Universidad de Pittsburg (Estados Unidos) concluyo que aquellas personas que no duermen lo suficiente tienden a pesar más ya que se modifican el nivel de las hormonas leptina y grelina encargadas de regular el apetito.

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