No hay como encontrar información que conviene. Hoy, dándome una vuelta por la web me topé con la declaración de un investigador de la Universidad de Barcelona.
Resulta que, el investigador Bueno (así se apellida, a mí no me consta nada más) que cuando nos enamoramos, en nuestro cuerpo se ponen en acción los mismos mecanismos que arrancan cuando una persona se vuelve adicta. ¿Qué hal eh?
La diferencia con otras adicciones es que la del enamoramiento (que no es lo mismo que amar) esta limitada en tiempo. Después de dos o tres años, arranca otro sistema que da pie al placer y la tranquilidad mediante las endorfinas.
La primera fase, la del enamoramiento, se basa en un conjunto de reacciones bioquímicas y conexiones en el cerebro que hace que nos sintamos distintos a lo habital. Las feromonas, que salen disparadas tras el flechazo, y las dopaminas, que ayudan a afianzar la atracción con el otro, forman un estado tal que resulta benéfico para la salud y fortalece el sistema inmunológico.
No vaya a resultar que el dato lo tomen de pretexto para andar por el mundo enamorándose por salud. El dato es bueno, pero no hay que olvidar que el desenamoramiento también debe tener sus propios efectos bioquímicos, y según me acuerdo, no son muy agradables.