Quien ha padecido una mala noche, sabe que al día siguiente, es difícil rendir como los demás días. Aún así, no todos ponemos especial atención en procurarnos una noche de real descanso. Me puse a leer respecto a los trastornos de sueño, y recopilé una lista de hábitos, que de llevarlos a cabo, mejoran el sueño y el descanso nocturno necesario.
Si a pesar de todo esto, te despiertas a media noche, relájate. Lo peor de las noches de insomnio es estar pensando: “debo dormir porque tengo mucho que hacer mañana…” o “¿qué me pasa que no puedo dormir?”. Este tipo de pensamientos sólo provocan más estrés. Para estos casos, recurro a algún libro, no demasiado interesante o intenso, para arrullarme de nuevo. Otra opción es recurrir a ejercicios de respiración y relajación, para descansar, aunque no estés dormido. Estas técnicas, a media noche, te suelen devolver al mundo de Morfeo.