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Usar el color como elemento estimulante, regenerativo y mantenedor del equilibrio y de la armonía orgánicos no fue descubierta recientemente. En el Antiguo Egipto, en la cultura Hindú y en China, ya se utilizaba la influencia de los colores en beneficio de la salud.
La cromoterapia es un método de armonización y de ayuda a la curación natural de ciertas enfermedades por medio de los colores. Los colores corresponden a vibraciones que tienen velocidades, longitudes y ritmos de ondas diferentes. Estos ejercen una influencia física, psíquica y emocional que nosotros no somos concientes en general y que permite a nuestra energía vital de tener un estado que facilita la autosanación.
Reúne aportaciones de la psicología, medicina, arte y física. Los colores tienen la capacidad de calmar, inspirar, excitar, equilibrar o alterar nuestras percepciones, lo cual llevó a considerarlos como instrumentos terapéuticos por sí mismos. Ciertos colores como el rojo y el naranja hacen subir la temperatura de una habitación; son los llamados colores calientes. Otros por los contrarios como el aula, el índigo o el gris son colores fríos. Mientras que el amarillo y verde, mantiene la fluidez y la higiene.
La Cromoterapia señala que las personas que varían diariamente los colores de su vestimenta, tienen más tendencia a mantenerse sanos. Además cuando uno está muy nervioso o alterado, podría bajar su excitación, utilizando ropa interior que refleje los rayos fríos del azul.
Los tratamientos de Cromoterapia van desde la simple corrección de un estado de ánimo (ayudar a la persona a calmarse o a aumentar su energía), a la regulación de anomalías como podrían ser la presión sanguínea, problemas en el funcionamiento orgánico o en la estructura ósea, aparición de infecciones, obesidad, anorexia, etc.