A veces, se contra argumenta que “todos los niños son bonitos“, y sí, todos los seres vivos tienen su encanto. El problema no es de estética, es de salud pública. Se han incrementado los índices de obesidad infantil y con ello, el riesgo de que los niños de hoy en día, enfermen antes o incluso mueran antes que sus padres.
El abuso de comida chatarra, incluso, su uso como reforzamiento positivo (premio), junto con la falta de ejercicio y una dieta no balanceada, son las causas de obesidad infantil. Incluso, el estilo formativo de las madres, repercute importantemente. Algunos pequeños tienen algún grupo alimenticio “exento” de la dieta, y sus mamás “por que no le gusta al niño”. Al respecto, se sugiere que se le de al niño solo una opción de comer, así el primer día tal vez rechace el alimento, pero al siguiente tendrá hambre y comerá. Un enfoque poco agraciado frente a mamás que se rehusan a que “el niño deje de comer”.
Según los especialistas, el índice de obesidad infantil se ha ido incrementando en España, lo cual podría provoca que los niños de ahora sufran antes que sus padres, enfermedades relacionadas con el exceso de peso. Por ello, es imprescindible fomentar la alimentación sana desde las primeras etapas del desarrollo, para evitar que el futuro se desarrollen enfermedades propias de la obesidad, como hipertensión y diabetes.


A veces, aunque tengamos la intención de vivir tranquilamente, ejercitándonos y comiendo sano, puede aparecer algo en nuestra vida que nos provoca enojo. Todos sabemos lo que es sentir eso, “el hervir de la sangre”, la impotencia y la convicción de que el otro comete una injusticia. Puede durar minutos, horas o podemos vivir en una montaña rusa de irritabilidad.

