Archive for Febrero 2008

A veces, se contra argumenta que “todos los niños son bonitos“, y sí, todos los seres vivos tienen su encanto. El problema no es de estética, es de salud pública. Se han incrementado los índices de obesidad infantil y con ello, el riesgo de que los niños de hoy en día, enfermen antes o incluso mueran antes que sus padres.

El abuso de comida chatarra, incluso, su uso como reforzamiento positivo (premio), junto con la falta de ejercicio y una dieta no balanceada, son las causas de obesidad infantil. Incluso, el estilo formativo de las madres, repercute importantemente. Algunos pequeños tienen algún grupo alimenticio “exento” de la dieta, y sus mamás “por que no le gusta al niño”. Al respecto, se sugiere que se le de al niño solo una opción de comer, así el primer día tal vez rechace el alimento, pero al siguiente tendrá hambre y comerá. Un enfoque poco agraciado frente a mamás que se rehusan a que “el niño deje de comer”.

Según los especialistas, el índice de obesidad infantil se ha ido incrementando en España, lo cual podría provoca que los niños de ahora sufran antes que sus padres, enfermedades relacionadas con el exceso de peso. Por ello, es imprescindible fomentar la alimentación sana desde las primeras etapas del desarrollo, para evitar que el futuro se desarrollen enfermedades propias de la obesidad, como hipertensión y diabetes.

Niño obeso

Investigadores del Gobierno de los Estados Unidos, han puesto de relieve hace apenas unos días que comer un cuarto de libra de carne para hamburguesa, o incluso una chuleta todos los días, nos pone en riesgo de padecer algún tipo de cáncer.

Así lo han afirmado estudiosos del National Cancer Institute, quienes han resaltado que mientras más carne roja y procesada se consuma, mayor será el riesgo.

En las investigaciones analizaron a unas 500.000 personas de 50 a 71 años de edad, en el que se incluyeron la carne roja de res, la de cerdo y de cordero, y carnes procesadas como el beicon, la salchicha de carne roja, la salchicha de pavo o pollo, fiambres (carnes preparadas y rebanadas), embutidos, jamón, salchichas para “hot dog” (perritos calientes) regulares y bajas en grasa.

Durante largos ocho años, se registraron 53.396 casos de cáncer, quedando de manifiesto la importancia del aspecto negativo de la carne roja en la dieta.

Precisamente por este hecho, su consumo debe ser moderado, e implementar en nuestra dieta un consumo mayor de frutas y verduras.

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enojo.jpg A veces, aunque tengamos la intención de vivir tranquilamente, ejercitándonos y comiendo sano, puede aparecer algo en nuestra vida que nos provoca enojo. Todos sabemos lo que es sentir eso, “el hervir de la sangre”, la impotencia y la convicción de que el otro comete una injusticia. Puede durar minutos, horas o podemos vivir en una montaña rusa de irritabilidad.

Según la Terapia Cognitiva Conductual (TCC), todas las emociones son la consecuencia de los pensamientos. La interpretación de los hechos, es la que provoca nuestros sentimientos, y no el hecho en sí.

Sentirse irritable, implica que hay algo que nos preocupa y que se está escapando de control. Cuando nos damos cuenta que perdemos los estribos es momento de hacernos una pregunta ¿qué está pasando en nuestra vida?. Si revisamos los hechos recientes, generalmente podremos descubrir qué es lo que nos preocupa.

No se trata de volverme un ser insensible, que no sienta enojo por la guerra y por las injusticias que a diario veo en el mundo. No, se trata de salir de la tendencia de estallar impulsivamente, porque ese estado siempre se vuelve en nuestra contra. A veces, es cuestión de conveniencia, simplemente no nos conviene irritarnos. Las consecuencias de nuestro estallido nos pueden traer más problemas que el asunto de origen.

La TCC propone varios ejercicios para alejarnos del estado de irritabilidad. Uno es evaluar cuándo es productiva nuestra irritación y cuándo no lo es. Es decir, cuándo es útil y me beneficia, y cuándo es inútil y me destruye. Sea cual sea el ejercicio que se lleve a cabo, es recomendable evaluar que tan propensos somos a irritarnos, es decir, nuestro Coeficiente de Irritabilidad. El Dr. Raymond W. Novaco, del Programa de Ecología Social de la Universidad de California, Irving desarrolló una escala de ochenta ítems, para medir dicho coeficiente de de irritabilidad.

Si tuviéramos un coeficiente del día de hoy, nos ejercitamos para controlar la ira y luego volvemos a medir nuestro índice, podremos comprobar nuestro avance en ganar la batalla y a cada día, perder menos los estribos. Imagino que con menos gente en la calle, que le ande hirviendo la sangre, el mundo sería mejor. Al menos, con menos arranques, cada uno viviría más en paz.

Un estudio llevado a cabo por la University College London, ha demostrado que tomar té con regularidad, ayuda a combatir el estrés, ese “mal” que, en la actualidad, afecta a tantas y tantísimas personas.

En la investigación, un grupo de personas tomaron cuatro veces al día durante seis semanas, mientras que otro grupo distinto, ingirió un sustituto falso de la infusión.

Quedó demostrado que aquellos que tomaron té recuperaban antes los párametros normales del cortisol, la hormona del estrés, después de haber vivido una situación que les provocó tensión.

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Según los resultados de un estudio recogido el pasado día 5 de diciembre en la Journal of the American Medical Association, al parecer el buen estado físico cardiorrespiratorio es un potente determinante de la mortalidad en hombres y mujeres mayores, lo que predecía una vida más larga, independientemente de que fueran o no personas obesas o con sobrepeso.

En las investigaciones participaron un total de 2.603 hombres y mujeres a partir de los sesenta años de edad, mientras que, durante los doce años siguientes, fallecieron unas 450 personas.

Entre las personas que tenían sobrepeso en la investigación, se clasificó al 23% con mal estado físico, al igual que al 53% de las personas obesas.

Se constató que las personas que estaban en forma tenían un 50% menos probabilidades de morir que las personas en mala forma, independientemente del peso que tuvieran.

¿Cómo conseguir un buen estado físico?

Tal y como hemos indicado en más de una ocasión en El Blog Sano, la práctica de ejercicio, combinada o compaginada con una dieta sana y equilibrada, serían algunas de las claves para poder tener una vida saludable.

Precisamente en este caso, y si lo que deseamos es conseguir un buen y óptimo estado físico, éste puede ser alcanzado con treinta minutos de ejercicio moderado al día, como, por ejemplo, caminar con rapidez.

El estudio, en resúmen

  • En la investigación participaron 2.603 hombres y mujeres a partir de los sesenta años de edad
  • Durante la investigación, que duró 12 años, fallecieron 450 personas.
  • Entre las personas con sobrebeso, se clasificó al 23% con mal estado físico, al igual que el 53% en personas obesas.
  • Quedó demostrado que las personas que tuvieran un buen estado físico, independientemente de su peso, predecían una vida más larga.

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Vía | Journal of the American Medical Association