Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en unas declaraciones concernientes a los programas de educación sexual de los niños, se aconsejan que dichos programas comiencen tempranamente, que sean propios para cada edad y que constituyan una actividad continua de aprendizaje dentro del mundo sexual.

Pero estos programas no son los únicos que deben formar parte de la educacion sexual de los más jovenes si no que una buena comprensión por parte de los padres, una actitud abierta ante cualquier problema o pregunta que puedan hacer y el apoyo sobretodo moral y psicológico ante cualquier adversidad, son indispensables para una educación sana, correcta y vital.

A parte de la educación que proporcionan los padres, los profesores y los amigos constituyen un fuente de información constante ya que el diálogo entre personas de confianza -como son los amigos- es mucho mas relajado y fluido, al contrario del que se mantiene con los profesores que es muy educativo pero más comedido.

Hemos de puntualizar que la educación sexual es un desarrollo que comienza con el nacimiento, y que formará parte de nuestra vida, sobretodo existirán momentos en los que ese aprendizaje tenga que ser más puntual, en casos como en el embarazo de la mujer, en los cambios de pareja, en la menopausia, en la vejez…

Así pues, la educación sexual es una materia que está presente en el día a día, de la que aprendemos cada día aún más, pues no todo los países tienen la misma cultura sexual y no todas las personas toman la sexualidad de igual forma.

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