La piña, también conocida como ananás, al margen, claro está, de su agradable sabor, ha sido siempre un afamado fruto, por facilitar, en sí, la digestión en las comidas abundantes.
Esta propiedad, se debe fundamentalmente a la presencia de la bromelaína (una enzima), que sólo se encuentra en grandes cantidades en el tallo de la piña.
Ejerce además una acción antiinflamatoria para la reabsorción de edemas, fraccionando en aminoácidos las proteínas secretadas de forma anormal, y ayudando, entre otros aspectos, a normalizar las fibras de cólageno desestructuradas en la celulitis.

Hace ya algunas semanas, desde El Blog Sano nos hacíamos eco de uno de los ejercicios más sanos, sencillos y fáciles que se podrían llevar a cabo, no sólo para ir, poco a poco, manteniendo una vida mucho más activa y sana, sino porque, por ejemplo, nos podría ayudar a pensar, y a resolver nuestros problemas e inquietudes cuando las tuviésemos: caminar.
Y es que, nuevamente hoy, hemos conocido gracias a un reciente estudio llevado a cabo en Italia, que los adultos mayores de 65 años o más pueden reducir el riesgo de demencia con simplemente caminar de manera frecuente o hacer otros ejercicios moderados, siendo muy bueno para el cerebro.
En el estudio, que duró unos aproximadamente 4 años, participaron 749 hombres y mujeres de más de 65 años que no tenían problemas de memoria al comienzo del estudio.
Durante las investigaciones, los estudiosos monitorizaron los niveles de actividad física a la semana de los participantes, como caminar y subir escaleras, y actividades moderadas. Entre estas últimas, se encontraban tareas tales como cuestiones del hogar, de jardinería…
Al final del estudio, 54 de los participantes habían desarrollo enfermedad de Alzheimer y 27 demencia vascular, sin embargo, los que estaban en el tercio más alto con la caminata más vigorosa eran un 27% menos propensos a desarrollar demencia vascular que los del tercio más bajo

Más información | Medline Plus
Dentro de las fiestas navideñas, celebrar la llegada del año nuevo, es una antigua costumbre que tiene, sin duda alguna, un significado trascendente.
Se trata de un momento especial, de un momento simbólico de cambio, que da paso a un tiempo nuevo, brindándonos la oportunidad de crecer, de renacer con él, cuestión que nos invita a plantearnos cambios.
Sin embargo, éstos deben materializarse en propuestas concretas, y llevarse a cabo de forma decidida, porque, si no, sólo se convertirían en simples propósitos que se diluyen poco a poco con el paso de los días.
El año nuevo, en cuestiones históricas
Entre los romanos, la palabra año (annus), se asocia a círculo o anillo, pues simboliza la medida de un proceso cíclico completo.: el tiempo que tarda en su rotación el ciclo zodiacal, en volver a su posición inicial.
Esa idea está presente en la naturaleza, dado que, en los árboles, cada año de vida queda marcado con un nuevo anillo en su tronco, por lo cual, por ejemplo, un año podría representan un eslabón más en nuestro propio ciclo vital.
En este caso, y para decidir qué cambios queremos emprendrer, y conseguirlos, debemos tener en cuenta 4 puntos importantes:

¿Eres optimista o pesimista? ¿Cómo te sientes si un amigo te dice que has herido sus sentimientos? ¿Con qué frecuencia te embarcas en nuestros y atractivos proyectos, o celebras tus éxitos?
El psicólogo Martín E. P. Seligman -uno de los expertos mundiales en la llamada psicología positiva- te enseña a explorar una nueva visión de la vida con un “optimismo flexible”.
En esta guía, basada en veinte años de investigación clínica, el doctor Seligman presenta técnicas sencillas de aplicar que ya han ayudado a miles de personas a superar su pesimismo y la depresión que acompaña a los pensamientos negativos.
Contiene asimismo tests que te revelarán cuáles son tus niveles de optimismo y pesimismo en la actualidad, así como técnicas garantizadas para transformar de forma definitiva los pensamientos negativos, y desembarazarse del sentimiento de derrota.

En la actualidad, muchos son los métodos que nos permiten tener relaciones sexuales totalmente placenteras sin necesidad de riesgo de embarazo, contagios de enfermedades y otras cuestiones realmente serias, sobre todo si, el embarazo, no es deseado.
El problema se inicia cuando las mujeres decidimos contar con ellos para tener relaciones tanto esporádicas, como cuando comenzamos una relación de pareja.
Preguntas como ¿cuál debo elegir? ¿qué anticonceptivo es el más adecuado? o ¿cuál de ellos es el más seguro? son sin duda alguna las más principales.
Nombraremos en esta ocasión algunos de ellos:
Eso sí, estos son solo algunos de los métodos utilizados por las mujeres para mantener relaciones sexuales, previniendo con ello embarazos por descudio, inmadurez, irresponsabilidad… consiguiendo de tal manera unas relaciones totalmente placenteras sin miedos al qué pasará, para así vivir sanos y con total plenitud.

Para saber más | Embarazos no deseados / ¡Tú respondes! ¡Tú decides!
La Universidad de Illinois llevó a cabo hace unos años, un interesante y completo test, para ayudar a aquellas personas que lo deseen, a conocer su nivel de ansiedad.
Si lo deseas, puedes coger papel y lápiz, pero sólo para contar aquellas en la que opinas de forma positiva. Al final de este test tendrás una lista con los datos a contar:
- Es difícil que me canse.
- Tengo ataques de náuseas.
- No me creo más nervioso que los demás.
- Tengo fortísimos dolores de cabeza.
- Cuando trabajo estoy muy tenso.
- No logro concentrarme en una sola cosa.
- El trabajo y el dinero me dan grandes preocupaciones.
- Habitualmente, cuando trato de hacer algo, me tiemblan las manos.
- No me preocupo demasiado por lo que les pasa a los demás.
- Sufro diarrea, al menos una vez al mes.
- Siempre pienso en posibles desgracias.
- Nunca me enfado por nada.
- Frecuentemente tengo miedo de enfadarme.
- Tengo pesadillas cada dos o tres noches.
- Tengo usualmente las manos y los pies calientes.
- Transpiro fácilmente, aún cuando hace frío.
- Generalmente, cuando estoy enfadado, transpiro mucho.
- Es rarísimo que tenga palpitaciones o me falte la respiración.
- Casi siempre tengo hambre.
- No es habitual que sufra de estreñimiento.
- Sufro de molestias estomacales.
- Pierdo el sueño si estoy preocupado.
- Me sobresalto cuando duermo.
- A veces sueño con cosas que me atormentan.
- Me molesto fácilmente.
- Soy demasiado sensible a los problemas ajenos.
- Me preocupo por cualquier cosa.
- Me gustaría estar sereno, como parece estar el resto de la gente.
- Habitualmente permanezco calmado.
- Lloro muy fácilmente.
- Estoy todo el tiempo ansioso.
- Generalmente estoy sereno.
- Me pone muy nervioso esperar.
- A veces estoy demasiado impaciente y no puedo permanecer quieto durante largo tiempo.
- La excitación me da insomnio.
- Creo que las dificultades que debo enfrentar son muchas e imposibles de resolver.
- Me preocupan cosas que no valen la pena.
- En comparación con mis amigos, creo que tengo pocos miedos.
- A veces he sentido miedo de cosas y personas que no podrían haberme hecho daño.
- Hay días en los que me siento un inútil.
- Me es difícil concentrarme en el trabajo.
- Pongo demasiada atención en mi.
- Tiendo a tomarme seriamente todo.
- Soy una persona hipertensa.
- Muchas veces, la vida me abruma.
- A veces pienso que he fallado por completo.
- No tengo confianza en mi.
- A veces siento que me voy a desintegrar en pedazos.
- Le temo a las dificultades.
- Soy una persona muy segura.
Cuenta la cantidad de casillas que has marcado, colocando tus resultados entre los siguientes:

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.
Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.
Jean Paul Sartre (1905-1980) Filósofo y escritor francés.
Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.
Pablo Neruda (1904-1973) Poeta chileno.
El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.
Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.
La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.
Sören Aabye Kierkegaard (1813-1855) Literato y filósofo danés.
Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta.
Sócrates (470 AC-399 AC) Filósofo griego.