Una vez que, en cierto aspecto, te das cuenta de lo poco que necesitas realmente para subsistir día a día, descubres que la vida se hace de pequeñas escenas, apreciando los detalles, esas pequeñas cosas, reparando en lo que importa, en el presente, y, precisamente, en el aquí y el ahora.
No existe el instinto de disfrutar de lo que se tiene, pues, si bien desear más, vendría a ser el impulso hacia el éxito, desear sólamente aquello que se tiene sería el impulso necesario hacia la satisfacción y bienestar diarios.
Dijo un autor en algún momento, que la verdadera satisfacción es apreciar que habitas tu cuerpo, que puedes moverte en el aire como en el agua, fluyendo, sintiendo que, cuando caminas, miras, observas, escuchas, admiras… sientes tu ser, disfrutando de esos pequeños pero grandes detalles.
10 ideas para ser tú mismo

Con información de | Vital (edición impresa)