El pasado día 11 de noviembre, conocíamos algunos de los beneficios de pasear más importantes, entre los que destacábamos reducir los distintos dolores de espalda, de cabeza, o a mitigar las distintas tensiones musculares; a mejorar nuestro estado depresivo; a reducir las tensiones diarias, el estrés y la ansiedad; reducir la fatiga emocional, o ayudarnos mentalmente a resolver problemas, al encontrarnos en un momento único sólo para nosotros mismos.
Pues a esta serie de beneficios, debemos añadir uno más aún más importante, y que podría ayudar a aquellas personas que deseen dejar de fumar.

Y es que, una investigación de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, ha concluído que dar un paseo puede reducir el deseo de fumar en aquellas personas que no pueden dejar de hacerlo, comparándose con ello el efecto de la actividad física con el del parche de nicotina, para reducir la ansiedad que produce abandonar el tabaco.
En este caso, durante un paso de, por ejemplo, sólo 10 minutos, los fumadores tuvieron unas ganas menores de encender un cigarrillo, prologándose esa falta de deseo por 20 minutos más después de haberlo finalizado.
Precisamente por este hecho, los científicos creen que la dopamina (neurotransmisor liberado durante la actividad física), podría producir una relación de placer ciertamente parecida a la del tabaco.
Eso sí, no valdrá pasear con un cigarro en la mano.
